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DEBATES SOBRE LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL Jovencuentro 2000 3,4 y 5 de noviembre. San Rafael. Segovia. PRESENTACIÓN En nuestra sociedad la solidaridad se orienta hacia dos grandes sectores, o bien a la solidaridad interior atendiendo a las personas marginadas por las políticas económicas neoliberales o por la carencia de servicios sociales; o bien hacia los pueblos de los países empobrecidos del mundo. Aunque en muchas ocasiones ambas se mezclan en estudios, informes sobre voluntariado, etc.
y existen organizaciones que se dedican a los dos sectores. En nuestra reflexión nos vamos a referir fundamentalmente a la solidaridad internacional. La solidaridad internacional es importante en nuestra sociedad, a ella se dedican recursos económicos, muchos esfuerzos de personas voluntarias y de organizaciones, y además es
una labor que cuenta con muy buena valoración por parte de la mayoría de los ciudadanos. Hay importantes razones para que esto sea así, responde a la evidente división entre el mundo rico y el mundo pobre, y la miseria en que viven millones de personas. Al ser un campo social con tan notable aceptación por parte de los ciudadanos se ha convertido en un espacio en el que todo el mundo pretende influir e imponer sus concepciones.
Lo pretende el Gobierno para mejorar su imagen y conseguir apoyos electorales, promoviendo una solidaridad que no sea critica con el neoliberalismo actual, y que le permite mezclar el negocio económico con la cooperación. Lo pretende la jerarquía de la iglesia católica por el prestigio que conlleva la solidaridad y para poder dedicar recursos de cooperación para sus objetivos de evangelización,
al tiempo que trata de moderar la crítica antisistema de los cristianos de base. Lo quieren también las empresas por la buena imagen que aporta y por lo barato que les resulta este nuevo marketing solidario. Nos encontramos pues con diversas formas de ver y practicar la solidaridad y tenemos que competir con otras visiones por afirmar una solidaridad desde la justicia que nos permita
avanzar hacia un mundo más libre e igualitario. La solidaridad también es motivo de polémicas en el mundo de la izquierda y existen diversas concepciones sobre la misma, es un campo abierto al debate porque los cambios han
sido muchos y muy rápidos en el panorama internacional en el que actuamos. En las tres últimas décadas hemos conocido dos forma de hacer solidaridad, en dos contextos internacionales diferentes. La Primera. Durante las décadas de los años 70 y 80. SOLIDARIDAD CON LOS MOVIMIENTOS REVOLUCIONARIOS QUE EN AMÉRICA LATINA, ÁFRICA O ASIA LUCHABAN CONTRA DICTADURAS CON EL OBJETIVO DE CONSTRUIR EL SOCIALISMO O CONTRA LAS POTENCIAS COLONIALES PARA CONSEGUIR LA INDEPENDENCIA. El contexto internacional estaba marcado por el enfrentamiento entre el bloque soviético (el llamado socialismo real), y el bloque occidental capitalista dirigido por EE.UU.. Existía una amenaza de destrucción nuclear por
los arsenales de las dos potencias y se producían numerosas guerras en el Tercer Mundo. A la existencia de estos movimientos revolucionarios, se unía la existencia de los Nuevos Movimientos Sociales en Europa y los EE.UU. (ecologismo, feminismo, movimiento por la paz, movimientos juveniles diversos) con
movilizaciones masivas y propuestas alternativas a la sociedad capitalista, y una mayor vitalidad de los movimientos sindicales con una fuerte acción reivindicativa. En definitiva un panorama muy activo en distintos campos sociales, los movimientos se potenciaban entre sí y tenían fuerza las propuestas de cambio social. En el estado Español se daban entonces: la lucha antifranquista y por una democracia avanzada, el resurgir del movimiento sindical y político con la Reforma Política, el impulso del feminismo, del ecologismo y del
movimiento pacifista, lo que permitió un clima social participativo y movilizador que se extendió hasta mitad de los 80 con la pérdida del Referéndum de la OTAN. La solidaridad internacional que se practicaba hizo diversas aportaciones: · Una gran ayuda
material y política a los pueblos en lucha. · La defensa de
sus objetivos, y permitir que tuvieran voz y defendieran sus propuestas en el mundo occidental. · Nos ayudó a
tener una visión global del contexto internacional, y confería unidad a las luchas en todo el mundo. También arrastraban defectos y problemas en su realización: Jerarquizaba la solidaridad, calificando de primera a la solidaridad política, en apoyo del bando popular. Y de segunda, la solidaridad humanitaria que se realizaba con los sectores sociales con graves carencias. Tendía a ser sectaria, se elegía uno de los bandos populares, descalificando a los otros. Era muy poco crítica con la vanguardia en lucha, funcionaba con las consignas políticas de esta y tendía a justificar todas sus actuaciones. Escasa pluralidad en sus contenidos, se reducía a estrategias y tácticas, y el peso de la política lo invadía todo. Se pensaba que transformando la política, consiguiendo el poder, se cambiaba todo, cuando la realidad es
mucho más compleja y son necesarias diversas miradas y orientaciones en el campo social y cultural además de en el político, se precisan tiempos largos actuando en diversos campos para cambiar las sociedades. SOLIDARIDAD EN LA DÉCADA DE LOS 90 Un cambio de contexto político
Hundimiento del sistema soviético (a pesar de no ser una sociedad socialista, ni una sociedad libre, servía de freno a los proyectos de expansión capitalista). Existencia de un único poder político-militar (EEUU), y de
tres bloques económicos (EEUU, UE y Japón). Desde mitad de los años 80 predominio en todo el mundo de las políticas neoliberales, con una mayor libertad de movimientos para el capital financiero, y una reducción de la intervención de los gobiernos en economía. Un mayor empobrecimiento de los países del Tercer Mundo, y consolidación de un tercio de población marginada en el mundo
rico. Desaparición de la mayor parte de los movimientos guerrilleros por la vía de la negociación y de los movimientos de liberación nacional al descolonizarse casi todo el mundo. Desaparición de los Nuevos Movimientos Sociales, tras un largo periodo de actividad e influencia. Contexto de desmovilización social y de pérdida de referencias ideológicas, sobre
todo en las sociedades occidentales. Las principales dificultades actuales vienen dadas por los cambios vertiginosos que se han dado en el panorama internacional, y el desconcierto y la desmovilización que esta situación produce. Las referencias ideológicas de la izquierda, las formas organizadas en partidos y sindicatos, las luchas y las estrategias anteriores han perdido buena parte de su capacidad de cambio. Y sobre todo no son referencia para
las generaciones jóvenes. Existen crecientes dificultades para la movilización social; el fraccionamiento de los grupos y movimientos es muy grande. Esta situación obliga mucho más que en otras ocasiones a partir de los campos donde está más motivada la gente, y a experimentar con calma y paciencia para promover un
movimiento social crítico. Y por eso el campo de la solidaridad internacional con la buena aceptación que encuentra entre la juventud es un campo al que debemos prestar especial atención. Dado que los cambios han sido muy vertiginosos en estos años, y que seguimos moviéndonos a gran velocidad, todo ello hace que nos encontremos ante un panorama internacional con gran inestabilidad y que nos llena de desconcierto. Vivimos además en una sociedad con un exceso de información que nos aturde, para orientarnos debemos fijar la atención en los problemas básicos 1) CRISIS ECOLÓGICA Estamos degradando el mundo en que vivimos a un ritmo galopante: contaminación por CO2, efecto invernadero, capa de ozono, desastres climáticos con miles de muertos y desplazados. Varias señales de alarma medioambiental
encendidas. Afecta por igual a ricos y pobres, pero como en todo, los pobres los sufren más y están más indefensos para paliar los daños. (Recoger él ultimo informe ONU) Un historiador británico de izquierdas (Erid Hobsbawm) dice que: “Esta situación es el resultado del crecimiento económico libre a velocidad acelerada. Que el capitalismo se ha comprometido por naturaleza al crecimiento ilimitado”. Su conclusión es que “el desarrollo sostenible no
puede operar a través del mercado, sino en contra del mercado” 2) SE AGRAVA LA DIFERENCIA ENTRE PAÍSES RICOS Y POBRES Unos mil doscientos millones de personas, en los 26 países más ricos, miembros de la OCDE, disponemos del 84% de los recursos. Cinco mil millones restantes, solo disponen del 14%. 3000 millones de personas viven con dos dólares
al día, 1700 millones con un dólar diario (de los que 826 -FAO 2000- millones sufren hambre). 20.000 niños mueren de hambre cada día, y 12.000 de enfermedades de fácil remedio (UNICEF). También empeoran las diferencias en el seno de los países ricos, un tercio cada vez más marginado (8 millones de pobres en España, viven con menos de 44.000 pesetas al mes. Informe de Cáritas). 3) LA VIOLENCIA CONTRA LOS PUEBLOS, LA VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS. Nuestro siglo ha sido un siglo muy violento, 160 millones de muertos en numerosas guerras (18.500.000 en la I Guerra, y 55 millones en la II Guerra). Las
guerras, la represión, la tortura, la esclavitud, la violación de derechos es más la regla que la excepción del mundo actual. (Ampliar con la situación de los conflictos) 4) CRISIS MORAL. Al subordinar a la humanidad a la economía, el capitalismo arruina y corrompe las relaciones entre los seres humanos que constituyen las sociedades y crea un vacío moral cada vez más destructivo de lo humano. UNA SOLIDARIDAD CON LA ATENCIÓN PUESTA EN LOS PROBLEMAS BÁSICOS. Nuestro mundo traduce la solidaridad como aportación de los que tienen (ya sean ciudadanos, sociedades o gobiernos) a los que no tienen. Pero es evidente que la persistencia, la profundidad y las causas que producen los problemas fundamentales, no se resuelven con la fórmula de la aportación. Son necesarias políticas económicas al servicio de las mayorías, un comercio justo, aportaciones a fondo perdido en recursos y tecnología al tercer mundo, una política ecológica mundial realmente sostenible, reducción drástica del armamento actual, destrucción y abandono del armamento nuclear y químico... La ayuda oficial al desarrollo se redujo a 50.000 millones de dólares en el 97. Los pagos del Sur pobre a bancos y organismos del Norte rico fueron 263.000 millones de dólares en concepto de deuda, 5 veces más de
lo que destina el Norte al Sur en cooperación. La ayuda de España (1.999) en el furgón de cola el 0,23% (en el 92/93 fue del 0,28), la media europea está en el 0,31. Se da un mal uso al 50% de la ayuda que se dedica. Es necesario orientarse al menos en tres direcciones de trabajo: a) APORTAR TODOS LOS RECURSOS POSIBLES. Por razones de justicia, redistribuir dada la abundancia de recursos en el Norte.
Estudios de Naciones Unidas nos dicen que con el 2/3 % de los recursos de los países ricos, con una política sostenida durante 10 años, podrían resolverse los problemas de hambre, haciendo económicamente autosuficientes a
los pueblos. Cubriendo las necesidades básicas primero, para crear medios de trabajo y de autoabastecimiento después. Respetando su cultura y sus tradiciones, sin imponer nuestra forma de vida. b) DEFENDER LOS DERECHOS HUMANOS. Muchos pueblos son reprimidos y no avanzan por causa de la negación de sus derechos. Exigir a los gobiernos occidentales el respeto de estos derechos, romper relaciones diplomáticas con los países que los incumplan, no
vender armas a los gobiernos represores. Crear conciencia de la inmoralidad del comercio de armas que practican sobre todo los países más poderosos (entre los principales vendedores los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, España entre los 10 primeros). c) CONCIENCIAR A LOS PUEBLOS DE LOS PAÍSES RICOS SOBRE LAS
CAUSAS DE LA POBREZA, DE LA CRISIS ECOLÓGICA Y DE LA REPRESIÓN EN EL MUNDO. Denunciar las políticas económicas neoliberales que empobrecen a los pueblos, o los abandonan a su miseria, el mantenimiento de la deuda externa para reducirlos al hambre, la locura del mercado y la competitividad que
empobrece a los sectores populares y destruye el medio ambiente con su consumismo galopante. La política de la fuerza, inaugurada o reeditada por la OTAN (guerra del Golfo, intervención en Servia y Kosovo) y también por Rusia en su propio campo con la política genocida en Chechenia. En el funcionamiento actual de las ONGs se dedican la mayor parte de los esfuerzos al primer objetivo de enviar recursos, mucho menos esfuerzos al segundo en defensa de los derechos humanos, y el tercero, de concienciación de las poblaciones de los países ricos, recibe
mucha menor atención. Es necesario corregir esta orientación. NADA PUEDE AVANZAR SIN LA PARTICIPACIÓN POPULAR, SIN LA CREACIÓN DE MOVIMIENTOS SOCIALES, SIN LA DENUNCIA DESDE DISTINTOS SECTORES Y ORGANIZACIONES. Cada compromiso adquirido por los gobiernos: 0,7% del PIB en 1.972, acabar con el hambre en Roma en 1.996, reducir el CO2 en Río y Kioto, han sido incumplidos sistemáticamente. Sin la presión y denuncia de la población nada mejorará. Conocer la cultura de nuestra sociedad en relación con la solidaridad para saber la realidad sobre la que tenemos que trabajar. José María Mardones, sociólogo, establece lo que él considera rasgos básicos: a) Una cultura consumista, y una trivialización de los gustos (se consumen marcas, comida basura,
modas, no se orienta sobre todo a cubrir las necesidades básicas). b) Una actitud pragmática y utilitaria, situarse en lo que hay, no comprometerse ni trabajar
colectivamente para cambiar la situación, viene producida a su juicio por que tras la caída del Muro no hay esperanza de cambio a corto plazo. c) En positivo sin embargo, dice que ha aumentado nuestra sensibilidad moral, mayor valoración
de los derechos humanos, respetar al otro, al diferente. A su juicio se mantiene una moral de convicciones, de principios, pero eso se queda en la conciencia, no transforma nuestro comportamiento ni nuestra vida. Predomina el individualismo competitivoEn este contexto no es posible, si no se dan cambios profundos en la cultura, un movimiento de solidaridad masivo. Un contrapunto a esta visión son los estudios de Gómez Salazar, Un 20% de los jóvenes tienen valores solidarios arraigados, lo que considera una buena base social para un movimiento de solidaridad. ONGS Y ALTERNATIVAS DE SOLIDARIDAD
Las ONGs son una realidad organizativa muy débil en nuestro estado, aunque con gran prestigio social desde 1.985. La mayoría solo tienen unos pocos cientos de activistas, sin implantación social y sin capacidad de movilizar. Gran dependencia de fondos públicos. Pocos recursos hasta fechas recientes, crecen a partir de 1.994 con 32.000 millones, y 49.000 en 1.997. Con todo muchas de ellas realizan un trabajo meritorio en el campo de la ayuda de emergencia y en el campo de la cooperación al desarrollo, y también en el terreno de la concienciación social. Es de escasa utilidad práctica dedicarse a despotricar de las ONGs en general, es una realidad muy plural: a) existen ONGs vinculadas a los Gobiernos que se mueven a su dictado o al de los organismos internacionales como el Banco Mundial y el FMI, a las que debemos criticar. b) Hay otro núcleo de ONGS, que es el mayoritario, que hacen muchas actividades positivas y desarrollan cierto trabajo crítico, aunque en ocasiones no se distancien mucho de las
instituciones o hagan una crítica muy moderada. c) Debemos centrarnos sobre todo en el apoyo de aquellas que son más críticas, y trabajan sobre las causas de los problemas fundamentales y tienen como objetivo la transformación
social. Las ONGs no deberían cubrir todo el espacio organizativo y público de la solidaridad, no deberían ser tan centrales a la solidaridad como lo son hoy. Es imprescindible también un movimiento de solidaridad para movilizar, denunciar, concienciar y organizar, en atención a los problemas más básicos
que hemos señalado. Es fundamental por tanto apoyar a los existentes, sobre todo el movimiento 0,7%; la campaña a favor de la condonación de la deuda externa y los movimientos contra la globalización como nos muestran los ejemplos de Seattle, Praga y otros. O los movimientos de solidaridad con los inmigrantes por sus derechos plenos y contra la Ley de Extranjería. |
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