Foro Social Mundial 2005

Esta quinta edición del Foro Social Mundial ha empezado como expresión de la diversidad planetaria, la polifonía de voces que se encuentran en deseos universales de tolerancia, justicia, paz, igualdad. Termina dentro de ese mismo espíritu. Sin embargo, este foro tuvo el desafío de ser más propositivo, de avanzar en agendas comunes y proponer acciones. Para ello, las organizaciones participantes desarrollaran actividades de manera totalmente autogestionada. En los 11 Espacios Temáticos se han afixado murales para recibir propuestas que resultaran de las discusiones asambleas. Hasta el momento, se han afixado 215 propuestas en murales, así que se encuentran aquí, expuestas. Se las divulgará para que  más movimientos, organizaciones y personas puedan incorporarse a ellas.

Todo ha pasado en una geografía propia: el Territorio Social  Mundial, que se ha instalado a lo largo de Guaíba, donde se han discutido  propuestas y compartido la convivencia, con contradicciones y conflictos. Celebramos la vida comunitaria y la responsabilidad común en un espacio abierto, público, colectivo y democrático. El territorio del foro ha sido un laboratorio para cambiar la vida. Ha sido el lugar de convergencia de innumerables iniciativas. Además, de encuentro entre la comunidad del Foro y la  de Porto Alegre, la ciudad cuyo símbolo es el poner-del-sol de Guaíba, que no tiene dueño, no ha sido construida, es de todos y de nadie de la misma manera. Ha sido  ese crepúsculo que, todos los días, ha recortado un territorio en movimiento,  geografía de un mundo en transformación.

En el territorio del Foro, hemos materializado varias prácticas del simple ordenamiento racional del que la naturaleza ofrece. La economía solidaria, justa respecto a los precios y ética respecto al consumo, estuvo presente. Prácticas desafiadoras, como el uso de software libre, la red de voluntarios de traducción y nuevas maneras de comunicación compartida se han incorporado al día-a-día. Eso ha exigido aprendizaje, persistencia, trabajo. Sin embargo, para aquellos y aquellas que quieren cambiar las
cosas, sólo hay un camino: intentar. Por eso hemos intentado, insistido, resistido. Solamente de esta manera se puede aprender y seguir adelante.

Este año, por primera vez, el Campamento de la Juventud se ha incorporado a la geografía del Foro, innovando las prácticas comunitarias y de autogestión y radicalizando la defensa de los derechos humanos. La autogestión ha estado en todas las prácticas, desde el primer momento. Así que, en vez de eventos con grandes conferencias, hubo una discusión horizontal, plural y democrática de una multiplicidad de temas. Estas actividades han permitido el encuentro de muchas organizaciones y personas, tejiendo redes, planeando acciones, forjando nuevos encuentros. Porque el Foro no empieza ni termina en este espacio. Él es el momento de convergencia de movimientos que luchan, se encuentran y siguen luchando. Así que nuevas propuestas de acción surgirán en ese proceso.

Este Foro se ha multiplicado en el corazón y en las acciones de mucha gente. En total, han sido 155 mil participantes. Entre ellos, 35 mil integrantes se han alojado en el Campamento de la Juventud y 6.880 comunicadores. Personas de 135 países se han involucrado en 2.500 actividades y lo han hecho con muy buena voluntad, incluso para resolver problemas, y han representado la base para que este Foro se realizara: 2.800 voluntarios y voluntarias movilizados por la consciencia y por la solidaridad. Todos han
ayudado a dar sentido al espíritu del Foro, que se ha esparcido por el planeta. Millones de personas se han conectado al Foro de las más variadas formas de comunicación.

Para nosotros y para el mundo resulta un espectáculo de diversidad, que ha empezado al final de la tarde del 26 de enero de 2005: 200 mil personas marchando por Porto Alegre. Allí estaban los malabaristas enfrente a un planeta azul que miles de manos cargaban. Los movimientos sociales y populares, los sindicatos, las ONGs. Han sido tantos colores y rostros, turbantes, batas, chados, cocares, las vestimentas indias, ojos rasgados, azules, pieles albinas, la expresión de la consciencia negra. Banderas con los colores del arco iris. Un mar de gente en el corazón de la ciudad.

Esa energía circula en un planeta en movimiento. Este Foro impulsa muchas acciones que salen de aquí más fortalecidas y organizadas, con agendas para todo el año. El diálogo y el encuentro revigorizan perspectivas, abren horizontes. En el 2006, el Foro Social Mundial será descentralizado, y se realizará en varias partes del mundo. En el 2007, será en África, autogestionado, participativo, democrático, construido por organizaciones, entidades y personas que quieren hacer un mundo con paz, justicia y igualdad.

Es preciso reaccionar, caminar, transformar, vivir. El otro mundo posible depende de nosotros.

Porto Alegre, 31 de enero de 2005

ALAI 

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