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DECLARACIÓN MANIFIESTO POR LA DIGNIDAD, 70 AÑOS DESPUÉS Como todos sabemos, el 18 de julio de 1936 una parte del ejército español se levantó en armas contra el Gobierno democrático y constitucional de la República, causando una trágica guerra civil que duró
tres años. La Rioja, adscrita desde el principio al que se llamó "bando nacional", fue una provincia de retaguardia. Y, sin embargo, a pesar de esa lejanía del frente, unos dos mil riojanos fueron asesinados por haber utilizado la legalidad republicana para pensar, votar y actuar en libertad. Muchos de ellos, elegidos por sus conciudadanos como concejales y alcaldes de nuestros
pueblos; otros, gentes que ejercían sus trabajos en el campo, en la ciudad, en el comercio, en la administración. Pero la tragedia y las muertes no acabaron el 1 de abril de 1939. La Dictadura siguió venciendo a los vencidos, como canta Pedro Guerra, durante 40 años, machacando a las familias de los asesinados y de los muertos en el frente que eran contrarios al
alzamiento, y después, a los no afectos al régimen dictatorial, castigándoles a todos ellos una y mil veces con multas, cárcel, desprecio y persecución. Tantas agresiones, tantas injusticias, tanto dolor no se puede olvidar. A mucha gente le sigue doliendo esa injusticia, no sólo la que llevó a los suyos a tapias y cunetas y los aplastó durante esos 40 años, sino la injusticia posterior cuando, al recuperar la libertad y la democracia, este país quiso hacer borrón y cuenta nueva y se olvidó (al menos oficialmente) de la cuestión. Como señala el reciente y rotundo informe de Amnistía Internacional “Poner fin al silencio y a la injusticia”: “El conjunto de abusos y crímenes contra el derecho internacional que fueron perpetrados durante la guerra civil y el franquismo no fue abordado por la transición, como tampoco lo fueron los derechos de las víctimas, que fueron privadas de verdad, justicia y reparación, y a contar con recursos efectivos para hacer valer sus derechos”. ¿Qué esperan, por tanto? Justicia. El reconocimiento oficial de que aquello fue un atropello a la razón, a los derechos humanos y a la vida; y la restitución de la dignidad y del buen nombre de los asesinados y
represaliados. Necesitamos recordar y conocer nuestra historia. Necesitamos aprender de nuestros errores para no repetirlos. La memoria está ahí, fluyendo como el agua. Y no se puede retener, porque acabaría por desbordarse. Debemos conocer lo que pasó también,
evidentemente, en toda España, reconociendo que asesinados y verdugos los hubo en todas partes, en los dos bandos, pero aquí y ahora hablamos de La Rioja, de los asesinados por los "nacionales". En estos últimos años algo se ha movido. El Gobierno de La Rioja, aprobando en el año 2003 indemnizaciones complementarias a las concedidas en la Ley de amnistía de 1977; el Ayuntamiento de Logroño, al
recordar en 1999 a sus funcionarios "represaliados", unos 250, aunque no se mencionara que de ellos más de 20 fueron asesinados. El de Pradejón, que al rememorar su historia dedica un capítulo a la guerra civil, recordando a sus muertos. Algún otro Ayuntamiento, que han facilitado los trámites para conseguir o construir panteones. Pero lo cierto es que, aparte de estos pequeños
gestos y pese al esfuerzo constante de los familiares, es poco lo hecho. Por eso, familiares, compañeros, amigos y convecinos de los dos mil asesinados durante la guerra civil, así como de muchos otros represaliados por la dictadura franquista, animados por la Resolución aprobada el 26 de noviembre de 2002 por la Comisión
Constitucional del Congreso de los Diputados, se reafirman una vez más en los valores de la justicia a la vez que solicitan al Parlamento de La Rioja - Que avale y suscriba la presente Declaración sobre el RECUERDO, RECONOCIMIENTO Y REPARACIÓN MORAL DE LAS
PERSONAS ASESINADAS Y REPRESALIADAS DURANTE LA GUERRA CIVIL EN LA RIOJA, e inste a los Ayuntamientos riojanos para que esta iniciativa y esta misma Declaración reciban todo su apoyo, y para que, en su caso, repongan simbólicamente en su puesto a los
alcaldes y concejales asesinados.
Una vez cumplimentado remitir a: Apartado de Correos nº 1197 26080 Logroño - La Rioja Correo electrónico: represionrioja@represionrioja.com
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