Lo que la OMC aprobó en Hong Kong
El acuerdo final de la Conferencia Ministerial de la OMC, reunida el mes pasado en Hong Kong, ha sido vestido por sus firmantes como un éxito parcial que contribuye al avance de la liberalización del comercio mundial: A partir de mayo de 2006 entrará en vigor un nuevo
recorte de aranceles para los productos industriales y agrícolas. Además, los países desarrollados deberán permitir acuerdos preferentes de comercio para ciertos productos de los países menos desarrollados a partir de 2008. En lo que respecta a la agricultura, lo aprobado incluye también la prohibición de las ayudas a la exportación a partir de 2013.
Pero todo esto, centrado como se ve en profundizar la liberalización económica, supone en la práctica consolidar la posición dominante de multinacionales y grupos de presión, mientras pese a la palabrería oficial seguirá condenando al hambre, al paro y a la emigración a la mayor parte de la humanidad: La liberalización de los mercados, vendida como un arma provechosa para profundizar
en el desarrollo de los países pobres, les priva en la realidad de la posibilidad de mejorar en sus condiciones socioeconómicas.
En las anteriores rondas negociadoras, alianzas de países como el G20 (con Brasil, Argentina, Suráfrica y la India a la cabeza) consiguieron desbaratar los intereses de los gobernantes de la UE y
Estados Unidos. Pero en Hong Kong, el G20 ha aprobado un texto que recoge futuras negociaciones sectoriales, lo cual obligará a los países en desarrollo a proveer a los inversionistas extranjeros con los mismos derechos que los proveedores locales, una auténtica traba para desarrollar sus propios sectores de servicios.
Así
pues, los perdedores han vuelto a ser los de siempre: los ciudadanos de los países más pobres del planeta, que seguirán sin posibilidad de acceder al súper-competitivo mercado internacional, así como los campesinos de todo el mundo.
Además, lo aprobado en materia agrícola ni beneficia a los campesinos del tercer mundo,
ni deja de perjudicar a las explotaciones familiares de los países desarrollados. Para todos los campesinos del mundo (tanto del Norte como del Sur), todo comercio libre es una sentencia de muerte. El aumento de las exportaciones sólo beneficia a las grandes multinacionales de la alimentación, con latifundios industrializados en todo el planeta que desplazan de sus tierras tanto a los
campesinos de todo el mundo. Si en el Sur se pasa directamente hambre y necesidad, en Estados Unidos 4.000 familias pierden su tierra cada semana, mientras que en la UE una familia campesina se va a la quiebra cada tres minutos.
Por todo esto, el Foro Social de La Rioja considera que la reciente Conferencia Ministerial de la
OMC de Hong Kong avanza en la liberalización económica, profundiza en la desigualdad mundial y perjudica el justo reparto de los bienes y las riquezas en beneficio de la gran industria transnacional. Por eso debemos seguir denunciando y luchando en favor de unas políticas económicas y un comercio justo que favorezca a las mayorías sociales, empezando por las más desfavorecidas.
UAGR y FORO SOCIAL DE LA RIOJA
La Rioja, enero de 2006.